El Municipio utiliza protocolo de procedimiento para la sepultura de las personas fallecidas por COVID-19
Los tanatólogos del cementerio municipal fueron capacitados oportunamente y usan el equipamiento completo que los protege para realizar su trabajo con riesgo nulo.
En el marco de la pandemia causada por el COVID-19, la Municipalidad de Rafaela desarrolla actividades preventivas para los ciudadanos y de capacitación para los empleados que deben desarrollarse en la emergencia sanitaria.
Ante el primer fallecimiento de una persona que no pudo sobreponerse al cuadro causado por el coronavirus, Bárbara Chivallero, secretaria de Obras y Servicios Públicos, expresó que oportunamente se capacitó al personal que se desempeña en el cementerio municipal, a partir de un protocolo de procedimiento para el manejo de cuerpos de casos de COVID-19.
Dicho protocolo es impartido por el Ministerio de Salud de la Nación. Consiste en directrices de la Organización Mundial de la Salud sobre prevención y control de las infecciones respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémica durante la atención sanitaria.
Chivallero explicó que “una vez analizado el protocolo con el médico municipal, doctor Marcelo Albicoco, personal del área de Higiene y Seguridad e Higiene Urbana de la subsecretaría de Servicios Públicos, y previendo que aquel empleado que lleve adelante la sepultura no debe correr ningún tipo de riesgo, optamos, como primera medida, que cada uno de los que intervienen en ese proceso, cuenten con el equipo correspondiente. Por eso, todos los tanatólogos ya están usando el equipo especial, que consiste en un overol resistente a líquidos y partículas, antiparras de acrílico, guantes de PVC largos y barbijos N95”.
Por otro lado, detalló el procedimiento, conforme a lo establecido: “El cuerpo de la persona fallecida debe introducirse en una bolsa plástica de alta densidad, impermeable y con cierre hermético, debidamente identificada, que reúna las características técnicas sanitarias de resistencia a la presión de los gases, estanqueidad e impermeabilidad. Eso se hace en el mismo lugar del deceso. Una vez cerrada la bolsa, se la debe pulverizar con desinfectante de uso hospitalario o con una solución de hipoclorito sódico”.
Además, agregó que “el cuerpo adecuadamente ubicado en la bolsa, se puede sacar sin riesgo para colocarlo en el depósito mortuorio, en un ataúd, enviarlo al crematorio o realizar el entierro”.
Asimismo, Bárbara Chivallero indicó que como otra medida complementaria y fundamental, oportunamente se capacitó al personal que se desempeña en el cementerio municipal, “porque más allá de que sepan que cuando el cuerpo está en la bolsa, ellos corren riesgo nulo de contagio, era necesario que conozcan estrictamente el protocolo, sepan cómo desempeñarse, entendiendo que están seguros y cuidados a la hora de hacer una sepultura por muerte por coronavirus. Es muy importante que nuestro personal trabaje con tranquilidad y pueda hacer sus actividades sabiendo que están protegidos”.
Por su parte, el intendente Luis Castellano remarcó: “En la medida en que podamos seguir anticipándonos a todo lo que pueda desencadenar esta pandemia en nuestra ciudad, lo vamos a hacer. Estamos trabajando fuertemente en las medidas de prevención, pero entendemos que hay situaciones como ésta, que podía desencadenarse y debemos estar alerta; un paso adelante. Por ello es que también nos asesoramos en lo que tiene que ver con la adecuada sepultura de las personas fallecidas por coronavirus y capacitamos con tiempo al personal municipal que trabaja en el cementerio. No debe dejarse nada librado al azar”.
Sobre el protocolo
En él se detalla:
El personal que realice el traslado deberá ser informado previamente, así como del procedimiento a seguir en el caso de producirse un incidente.
La disposición final de los cuerpos puede tener cuatro destinos de acuerdo a los ritos religiosos, las costumbres del lugar y/o las disposiciones judiciales emanadas de la autoridad competente, a saber: conservación, inhumación, cremación o traslado al extranjero.
