
“Estamos presentando una propuesta innovadora de regulación y planificación -comenzó por definir Lifschitz-, que deja atrás la historia de conflicto entre lo urbano y lo rural, y plantea un modelo de integración y desarrollo territorial equilibrado, con acento en la promoción, es decir, que busca multiplicar y potenciar a los productores, y no meramente hacer eje en las prohibiciones y el control. Es un modelo superador que apunta a establecer un ciclo virtuoso, promoviendo la producción sustentable de alimentos, los servicios ecosistémicos y la salud socio ambiental”.
En tal sentido, el titular de la Cámara baja añadió: “Tendremos más producción, con mejor calidad y seguridad, porque se va a potenciar la producción la producción sustentable de orientación agroecológica, que cada vez es más demandada por la población. Esto beneficiará a pequeños productores, generando fuentes de trabajo y desarrollo local; además se propiciará el desarrollo de actividades conexas como servicios e insumos para este tipo de producciones y también fábricas que agreguen valor, que elaboren alimentos y subproductos»
Lifschitz destacó, además, que el proyecto “rescata las demandas del sector rural y de los sectores urbanos, reconociendo lo que se denomina la realidad rururbana”, a la vez que “se apoya en la gestión metropolitana para lograr mejores resultados y mayor cohesión territorial”.
Asimismo, detalló que otro de los objetivos propuestos es “promover actividades productivas de vanguardia como la utilización de biomasa o los residuos de la producción primaria para la elaboración de subproductos que puedan convertirse en energía o fertilizantes naturales”.
La presentación de la iniciativa se realizó durante un encuentro virtual con unos 60 referentes de organizaciones sociales y de emprendedores, productores de alimentos de áreas metropolitanas, INTA, referentes de la agricultura familiar, representantes de las universidades nacionales de Rosario y el Litoral, Colegio de Ingenieros Agrónomos, Federación Agraria Argentina, el Foro de la Soberanía Alimentaria, la Bolsa de Comercio de Rosario y empresas productoras de alimentos. También participaron cocejales y legisladores provinciales.
Creación del suelo periurbano
El proyecto crea la figura del suelo periurbano, esto es, una interface entre lo rural y lo urbano. Es un tipo de suelo dedicado especialmente a la producción de alimentos de cercanía con el objetivo de fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria de pueblos y ciudades. A su vez, estos espacios son estratégicos para responder a las nuevas demandas de la sociedad por una ruralidad multifuncional, capaz de desarrollarse en armonía con valores sociales y ambientales.
La identificación del suelo periurbano incluye tanto aspectos cuantitativos como cualitativos para su zonificación, de modo de evitar las incompatibilidades con los usos urbanos y rurales, por un lado, y jerarquizar aspectos históricos, paisajísticos, identitarios y territoriales propios de cada localidad o región. Esto, a su vez, facilita el ordenamiento de las actividades y prácticas productivas factibles de desarrollarse en las adyacencias urbanas.
Otra ventaja de contar con suelo periurbano es que rescata los principios de la salud socio-ambiental y servicios ecosistémicos y promueve los principios de la sostenibilidad en el territorio, conservando el equilibrio del agroecosistema y su biodiversidad.
