La decretó ayer el juez de la IPP Alejandro Mognaschi contra Diego S., alias «Flequi»; Néstor S., alias «Duro»; Sergio S., alias «Mocho» y Pablo S., alias «Mudo». La fiscal Segré los acusó de la muerte de Cristian Gómez ocurrido en la Villa Sur.
Seguramente los vecinos que residen en el asentamiento denominado Villa Sur o Villa del Parque, o Villa Esperanza, ubicada en la prolongación de calle Río de Janeiro en sector sureste de la ciudad, no olvidarán por mucho tiempo lo sucedido cuando despuntaba el alba del sábado 14 de julio. Y si bien es cierto que en el lugar los gritos, las peleas e incluso las detonaciones de arma de fuego son casi moneda corriente, la violencia inusitada que se desató entre los integrantes de dos familias habla a las claras de lo explosivo que puede ser ese cóctail de intolerancia y prepotencia mezclado seguramente con el consumo de alcohol y de sustancias adictivas.
La fiscal Mirna Segré lo graficó de manera inequívoca cuando señaló -al comienzo de la audiencia de medidas cautelares- que se trataba de un hecho sumamente complejo que transitó por numerosos estadíos hasta desembocar en la muerte de una persona y en la constatación heridas -algunas graves- en determinados actores que participaron de la reyerta o quisieron interceder para tratar de apaciguar las agresiones.
Pero en primer lugar Segré le imputó a Pablo Alejandro S., alias «Mudo» (37) los mismos cargos que el día anterior les había endilgado a sus hermanos «Flequi», «Duro» y Moncho»: Homicidio doloso; Homicidio doloso en grado de tentativa; Lesiones leves y graves dolosas, todo en concurso real en calidad de coautores.
Tras ello la representante del Ministerio Público de la Acusación volvió a relatar los episodios de acuerdo a lo que pudieron reconstruir los investigadores a lo largo de los días tras recoger numerosas evidencias y relatos de algunos testigos -no todos por el temor que les genera enfrentarse a los violentos- desde el sábado 14 hasta el presente. La exposición giró en torno a que ese día, alrededor de las 6.40, el «Flequi» junto a otro sujeto que no pudo ser identificado pero que sería su hermano «Duro», llegaron hasta el «rancho» de Ramón Gómez para amenazarlo con un cuchillo exigiéndole la entrega del dinero. Allí apareció quien luego sería la víctima fatal y entonces los hermanos se fueron. Pero no para escapar: en realidad para buscar a sus otros dos hermanos y rearmarse. Mientras tanto Cristina llamaba por teléfono a su hermano para que viniera a rescatarlo. Entonces los que intentaban ayudar llegaron en un remís y allí comenzó todo. Gritos, amenazas, golpes y violencia extrema. De a poco quienes arribaron para contemporizar comenzaron a dispersarse y Cristian Gómez quedó a merced de sus tacantes. Terminó tirado en el piso con lesiones de tal magnitud de las que ya nunca pudo recuperarse; mientras que su hermano Daniel fue encontrado casi seis horas después tirado en medio del campo con heridas importantes. Como las que recibieron también algunos vecinos que pretendieron interceder para terminar con el ataque.
Y en medio de toda esa locura los vecinos que nada tienen que ver con estas historias y que si están viviendo allí no es precisamente porque comulguen con los violentos.
De nada le sirvió -al menos hasta ahora- a la defensora Mónica Ronchi tratar de cuestionar las calificaciones escogidas por la fiscal, pretendiendo que se trató de un Homicidio en riña. Finalmente, tras más de una hora y media, el juez decretó la preventiva sin plazos.
Saltaban y bailaban
Una mujer cuyo esposo resultó con lesiones de gravedad (corte en el pabellón auditivo y fractura de maxilar) al intentar interceder para que los hermanos acusados dejaran de golpear a sus víctimas, relató en declaraciones ante la fiscal Mirna Segré que cuando Cristian Gómez yacía en el piso tras recibir un feroz ataque, en el patio de la casa de Pablo S., alias «Mudo», él y sus hermanos saltaban y bailaban, como festejando la acción que habían llevado adelante, arengando además para que fueran más vecinos a increparlos señalando que para ellos también iba a haber palazos y golpes como había sufrido el resto.
Siempre la droga…
Aunque sobre el particular no hubo demasiadas especificaciones en el cierre de la audiencia de ayer surgió el tema de la droga como uno de los probables detonantes para la tragedia de la Villa Sur. Al menos se supo que desde una y otra familia se acusaban mutuamente de vender estupefacientes. También se conoció que el análisis efectuado a algunos de los participantes del enfrentamiento del sábado 14 dio positivo en cuanto al consumo de cocaína y marihuana.
Fuente: Diario Castellanos
