Ayer la Sala 2 de la Cámara de Casación Penal resolvió por 2 votos contra 1 ratificar la condena que había sentenciado el Tribunal Oral Federal número 4, también por 2 votos contra 1, en diciembre de 2015. Como ya lo sostuve en este blog, la condena es absurda y confío en que prosperará el recurso de apelación ante la Corte Suprema de Justicia que mis abogados presentarán en los próximos días. Muchos de los seguidores de este blog ya están informados sobre el tema, pero para quienes quieran volver a analizarlo en detalle, aprovecho para linkear el post de diciembre de 2015 titulado ¨Porqué me condenan¨ A su vez, ese post remite a los varios posts anteriores en los que me referí al tema. Para quienes no quieran tomarse el trabajo de leer todos estos antecedentes, les sintetizo la sin razón del fallo: el pago de sobresueldos con fondos de la SIDE que mi ministerio nunca administró, existió desde mucho antes de mi llegada al gobierno. La única innovación que yo sugerí, fue que los receptores de esos complementos remunerativos los declararan ante la AFIP con referencia al origen de los fondos, con base en una fórmula que fue suministrada por los abogados de la SIDE al Secretario Ingresos Públicos Carlos Tacchi. Por eso, entre 1991 y 1994, la mayor parte de los Ministros, Secretarios y Subsecretarios declararon esos montos que ascendían entre 4 mil y 6 mil pesos mensuales, según el rango del funcionario. Además de introducir este elemento de transparencia, en 1995, el Ministro de Trabajo y yo convencimos al Presidente Menem de la conveniencia de que en lo sucesivo los complementos remunerativos se pagasen con partidas normales del presupuesto, cosa que se hizo a partir del 1 de enero de 1995. Por lo que el sistema de pagos de sobresueldos con fondos de la SIDE, desapareció a partir de ese año. Cualquier pago que pueda haber hecho la SIDE a funcionarios después de esa fecha, no puede considerarse parte del sistema de sobresueldos, al menos no del sistema por el que me asignan responsabilidad penal. Mi condena sólo puede explicarse por el injusto y muy malintencionado proceso de persecución judicial al que he estado sometido desde 1994, cuando emprendí la lucha contra la mafia de Yabrán y contra sus ramificaciones en las estructuras del poder político. La misma justicia que no investigaba los delitos de la mafia y sus cómplices, perseguía a quienes lo habíamos investigado y denunciado. Estoy convencido de que fue en esa época en la que comenzó a funcionar un nuevo tipo de corrupción en la Argentina: «la corrupción organizada». Sobre este tema escribí un capítulo completo en mi libro El Peso de la Verdad publicado en 1997. En un próximo blog lo voy a transcribir, porque ayudará a poner en perspectiva muchas de las cosas que están sucediendo en este momento en la Justicia. |
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