Presentamos a los últimos #VecinosDestacados del año
El Instituto para el Desarrollo Sustentable de Rafaela (IDSR) de la Municipalidad todos las semanas presentó a vecinos que se destacan por sus acciones sustentables. Con esta acción, se buscó contagiar el espíritu verde entre los ciudadanos y promover estilos de vida comprometidos con su entorno.
Hoy, en el último segmento, compartimos la experiencia de María Laura Berger y Andrés Acosta, que viven en el barrio Villa Rosas y hace tres años disfrutan de tener un contacto directo con la naturaleza a través de la huerta y de observar como día a día, las verduras y aromáticas que cultivan se transforman en alimentos frescos y naturales.
La iniciativa y el interés surgió de repente y comenzaron a trabajar para materializarlo. Contaban que como primer objetivo del proceso, se propusieron tomar conciencia real de los beneficios de consumir lo que uno cosecha, y así fueron armando la huerta de a poco, pensando y organizando cada paso.
Primero comenzaron con aromáticas en macetas y luego decidieron generar un espacio para el cultivo de verduras. Investigaron sobre qué sembrar en cada estación, diseñaron el espacio en el patio de su casa, prepararon el suelo y arrancaron con el cultivo. Y el proyecto fue un éxito, ya llevan dos temporadas con la huerta en casa.
Cuentan con diversas especies que varían según la temporada. Actualmente entre las aromáticas de la huerta hay menta, romero, albahaca, sertal, tomillo, orégano, ciboulette. Y las verduras que tienen son tomate, tomate cherry, acelga, rúcula, lechuga, berenjena.
Si bien todo lo cultivado es para el consumo propio, María Laura y Andrés destacaron que les encanta aprovechar las reuniones con familiares y amigos, para compartir sus alimentos recién cosechados, la experiencia de la huerta y la alegría de ver cómo las flores se convierten en frutos.
En relación a la demanda de tiempo, un tema que les preocupa a muchos vecinos que quieren arrancar con la huerta y no se animan, comentaron que durante los días de semana les lleva una hora por día, y los fines de semana un poco más de tiempo ya que hacen un control más intenso sobre los cultivos. Siempre están muy atentos a las plagas y posibles enfermedades, al sol que reciben las plantas, al riego que necesitan, y al buen estado de la tierra con compost fértil que ellos mismos generan para aportar los nutrientes necesarios a la huerta.
Tal es así, que la pareja también está muy atenta a la separación de los residuos. Andrés, recordó: “En este aspecto debo reconocer que era desprolijo, y Laura con sus consejos me hizo tomar conciencia. Hoy tenemos nuestro propio compost, que utilizamos en la huerta”.
Ambos coinciden en que la huerta es su cable a tierra, una actividad para desconectarse de la rutina y no un trabajo. Laura contó: “Hoy en día, muchos buscamos tener un hobby con estas características y se puede lograr. Al estar tan conectados y con tanta tecnología, es una buena manera de desenchufarse”.
